Indicador de estilo, opción u obligación.

Después de leer el artículo de The Beer Times sobre la importancia de los estilos cerveceros, nos dimos cuenta de que es un tema con mucha profundidad y que se puede valorar desde tantas persepectivas que nunca se va poner todo el mundo de acuerdo.

También lo pudimos comprobar en varias conversaciones de Twitter de las que recordamos especialmente el hilo de @Markus_Beer84. O en Facebook con nuestros amigos de “El jardín del lúpulo”.

Personalmente, como consumidor, creo que los estilos son necesarios ya que “etiquetar” una cerveza te va ayudar a saber moverte por un mundo tan amplio como es el cervecero artesanal.

Gracias a las etiquetas vas a degustar estilos y relacionarlos con unas sensaciones organolépticas concretas.

Etiquetar una cerveza (o no hacerlo) que se encuentre fuera de estilo va a confundir al consumidor, tal vez, cuando un maestro cervecero quiere experimentar y ofrecer algo distinto o con “espíritu propio”, debería indicar que es “experimental en base a X estilo” (si es que hay una relación con alguno existente) o indicar que es una cerveza totalmente experimental o de autor y hacer una pequeña descripción organoléptica de lo que pretendía expresar en la elaboración.

Con todo el espacio que hay en las etiquetas, ¿sería esto tan difícil?

Como homebrewer, después de años elaborando y de hacer decenas de estilos clásicos y sus necesarias versiones, me gusta experimentar, muchas veces da rabia no poder presentar tal o cual cerveza a concurso porque no entra en ningún estilo y pese a que, a quien se la has dado a probar, te han dicho que es un “cervezón”.

Pero en el fondo, y esto sigue siendo una valoración totalmente personal, cuando hago cerveza es para disfrutarla y que quien la pruebe la disfrute, dándome bastante igual si está dentro o no de tal o cual estilo.

Entiendo igualmente, que una vez das el salto de elaborar en casa “para ti y los tuyos” a elaborar para el público, esta situación se puede extrapolar a una sensación de frustración ya que para “colocar” tu cerveza “experimental” en el mercado, vas a necesitar más esfuerzo que el que necesitarías etiquetándola acorde a un estilo concreto o ya existente.

Pero, ¿El objetivo es vender cueste lo que cueste? o ¿Darle la opción al consumidor de probar una cerveza auténtica, artesanal e independiente?

Es un tema que da para un largo debate.

Pero si tengo que resumir, para mi, haría dos distinciones, en el circuito público las etiquetas de estilo que son importantes, en el privado/homebrewer para nada.

¿Vosotros que opináis?

Salud y buenas birras!

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